En la lína divisoria…
Publicado el 25 Marzo 2008 por casahermoso
… entre el proturismo y el antiturismo.
El turismo ni es bueno ni es malo. Depende. La gestión pública del turismo puede corregir los errores o los puede amplificar. En todo caso, si bien es cierto que la gestión pública no garantiza un “buen turismo”, la no gestión pública asegura un “mal turismo”. El derecho al turismo debe ser un derecho universal. No una obligación, por supuesto. Todas las personas que se desplazan por motivos de ocio son turistas. Los viajeros, los exploradores, los trotamundos o los alternativos son tan turistas como la familia Ulises en Benidorm. Ninguna forma turística es a priori menos nociva que otra. Hay formas de turismo rural, urbano, natural o etnológico que hacen más estragos que el turismo litoral bien gestionado. Las laderas del Everest están saturadas de desechos y las playas de la Melanesia reciben los despojos de los yates de lujo. El sector económico del turismo tiene la misma dignidad que la alta costura o la industria aeronáutica. Es cierto que hay chiringuitos infectos, pero España posee 20 cadenas hoteleras entre las 100 primeras del mundo y es líder en MICE, márqueting turístico, restauración o en gestión de megaeventos. La mayoría de la gente detesta a los turistas, pero no renuncia a ser un turista. Cuando visita un parque natural y se encuentra con varias docenas de visitantes se pregunta “¿Y qué hacen éstos aquí?”, pero no es capaz de responder: “Pues lo mismo que tú” Es cierto que los espacios turísticos pueden ser burbujas aisladas de la identidad del lugar. Pero ha llegado el momento de debatir sobre qué es identidad, como se relaciona esa identidad con el turismo y por qué no se considera que el turismo también es identidad. El turismo no es construcción. El 94% de la oferta de la Comunidad Valenciana no son ni hoteles ni cámpings. Si cartografiamos la incidencia espacial de los hoteles en la costa mediterránea, con la excepción de las Baleares, el impacto es ínfimo. No hay plan de pueblo, comarca o región (incluso de un continente), que no apueste por la vía turística como la estrategia preferente de futuro. Aunque en el contexto contemporáneo, es cierto cualquier lugar puede ser turístico, eso no quiere decir que todos los lugares serán turísticos. La vía turística no es obligatoria y, en muchos casos, es rotundamente desaconsejable.
Vía Clan-Destinos.
Archivado bajo: Filosofía, Notas de prensa | Etiquetado: clan-destinos, decálogo, proturismo, antiturismo






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