La encomienda templaria de Aberin

Sabemos que la primera donación al Temple documentada en Navarra data de octubre de 1133, cuando Fortnún Garcés Cajal les dona a los templarios sus propiedades en Tudela, Fontellas, Morzano, Castellón y Soiset.Sabemos igualmente que las comanderías navarras estuvieron bajo la jurisdicción de los maestros de Provenza y de “partibus Hyspanie” (Aragón, Cataluña (la española y la francesa actual de la Cerdaña y el Rosellón) así como los reinos de Mallorca y Valencia.Igualmente consta la donación de la villa de Abérin al Temple, en octubre de 1177, por parte del rey Sancho el Sabio, propiciando así la creación de una encomienda muy importante, a pocos kilómetros de Estella-Lizarra. Ellos fueron los constuctores de la iglesia-fortaleza de la hoy parroquia de San Juan Bautista.
En cuanto a la primera cita documental de esta encomienda, data de 1225, aunque anteriormente, en 1184, algunos templarios de Abérin estuvieron presentes en el capítulo general de Aragón (1184). Autores hay, por cierto, que sospechan que el comendador de Abérin comenzó a existir al reemplazar al de Cintruénigo, cuyo único comendador conocido está fechado en 1186. En todo caso parece que la encomienda, como tal, no pudo existir hasta el citado capítulo general.
También consta la iglesia de Aberían como templaria en una bula papal de Inocencio IV del 11 de septiembre de 1249.
Los documentos conservados nos indican los siguientes comendadores de Abérin para los años consignados en tales documentos: Aimerich de Estuga (1225), M. de Pertusa (1230), Arnalt Garín (1234, 1247, y asistió en Monzón al capítulo general de 1234), Bernart de Montlor (1257), Gillem de Alcalá (1258, 1266 y 1270), Sancho de Tena (1262), P. de Montpalau (1263, 1265), Arnalt de Castelví (1275, que fue luego comendador de Castellonte entre 1283 y 1306), Remont de Sant Aniol (1287), Pere Zarradorta (1295, 1296), Tomás (1304)
Llegado el ocaso del Temple debido a la connivencia maligna entre el rey francés y el papa, y dado que en Navarra estaba como rey Louis Hutin, hijo de Juana de Navarra y Philippe IV “el Hermoso”, rey de Francia que había encarcelado a los templarios franceses el 13 de octubre de 1307 solicitando poco después que todos los reyes de Europa siguieran su ejemplo, en Navarra fueron encarcelados en Pamplona. Y se sabe que fueron llamados a comparecer en Olite para ser interrogados en 1310.
Asimismo, el papa decidió en 1312 que los bienes del Temple pasasen a los Hospitalarios de San Juan o Sanjuanistas, lo cual se llevó a cabo en Navarra al autorizar dicho traspaso Louis Hutil el 20 de abril de 1313, materializándose el 27 de junio (1 de julio en el caso de Ribaforada), pasándoselas Miguel Salinas al fray Pere de Calderac, prior de los Sanjuanistas navarros.

Es posible que la iglesia templaria de Abérin reemplazase a la que debieron tener los cofrades de Abérin a los que el abad de Irache, Arnaldo, les otorgó diversos privilegios espirituales y materiales en 1105, agrupados en un monasterio del que nada más se sabe aunque es posible que subsistiera al pasar la villa a manos del Temple, del cual tal vez sea el crismón existente en la clave de la arquivolta inferior del portal meridional.
La portada es de cinco arcos en bocel en la que destacan sus capiteles y el crismón. Son capiteles con representaciones de parejas de animales afrontados (leones, esfinges, aves, sirenas), hay un centauro y un posible Sansón, así como una Anunciación. El templo tiene aires de fortaleza, incluyendo una torre cuadrada al pie de la nave en cuyo lado oriental hay modillones.
En la web de Templespaña leemos: “Al exterior encontramos muros de sillería reforzados por potentes contrafuertes, que marcan las naves y señalan el ábside. Son muy relevantes los capiteles de la portada (abocinada con cinco arquivoltas), decorados con sirenas y leones, jinetes y arpías. Este simbolismo evoca a los caballeros templarios, pues tal como nos recuerda una exhortación a ellos dirigida por el canónigo Hugo de San Víctor, el diablo: «Viene como león para destrozaros; viene como dragón [sirena o cualquier otra figura alusiva a lo engañoso] para engañaros. No os fiéis de él. Sospechad de todo lo que os sugiera el enemigo, incluso si la sugestión parece buena». De ahí que los otros elementos iconográficos, los jinetes y arpías, aludan precisamente a la lucha que enfrenta a los monjes-caballeros de Cristo contra el mal encarnado en los infieles y, también, en los espíritus impuros que pueblan los aires e incitan al pecado”. El ábside es de planta semicircular y con sólidos contrafuertes en el que se ven tres ventanales con columnas rematadas por capiteles con “hojas de acanto, animales afrontados y uno de ellos con figuras de guerreros en combate”, según resume Luis M. de Lojendio. En los capiteles del ábside los temas son animalísticos y vegetales. Hay uno, como el que estamos viendo, en el que hay dos guerreros combatiendo y en un lateral se encuentra una arpía.Lojendio fecha esta iglesia a comienzos del siglo XIII.Extracto del artículo La Iglesia templaria de Aberin, encontrado en la web Soria y Más.
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